Oraciones

Orar es hablar con Dios; conversar con nuestro Padre del Cielo, con Jesús, con el Espíritu Santo, con nuestra Madre la Virgen María, …

 

Oraciones Católicas

oracionSi lo pensamos bien; ¡Qué suerte la nuestra: poder hablar con Dios o con la Virgen, con la sencillez y confianza de un hijo con su padre, con su madre!

Porque esto son para nosotros; y sabemos que nos aman y que todo lo pueden.Dios escucha siempre nuestras oraciones;
“Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”Mt. 6,6

PADRE NUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

AVE MARÍA

Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo
bendita tú eres entre todas la mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, madre de Dios
ruega por nosotros
los pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

GLORIA

 

Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

 

CREDO

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia
del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen;
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios,
Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
Vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa!
¡Oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

ACTO DE CONTRICCIÓN

Señor mío, Jesucristo,
Dios y hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;
por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme
con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme, y cumplir la penitencia
que me fuere impuesta.

Amén.

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